Soy un producto defectuoso, una persona en mal estado, mi
cuerpo es el infierno, la cárcel, ésa bola pesada que llevo atada a la pierna
izquierda y me impide salir.
Llevo el dolor a cuestas, la mente se llena de nieblas y las palabras recorren el doble del camino para encontrar la salida.
Si hay suficiente silencio, podrías escuchar los sollozos de mi alma.
Siento los gritos por dentro cuando los calambres toman el control de mis piernas, cuando empiezan los espasmo y no soy capaz de manejar mis propias manos, cuando para sonreír primero suena dos veces la mandíbula mientras se coloca.
Me desgarra el corazón saber que no sé lo que he dicho, o has dicho hace tan sólo 10 minutos. No tener la más mínima coordinación y pasarme el día agotada.
Es como saber todas las respuestas pero haberse quedado sin voz. Sé que valgo más, que puedo más y sobretodo sé que necesito más, pero cuando un cuerpo limita una mente… ¿Cómo afrontas cada nuevo día?
Oigo los crujidos de mi cuerpo, cada mañana es el
mismo ritual, se despereza falsamente con promesas que nunca cumple. Llevo el dolor a cuestas, la mente se llena de nieblas y las palabras recorren el doble del camino para encontrar la salida.
Si hay suficiente silencio, podrías escuchar los sollozos de mi alma.
Siento los gritos por dentro cuando los calambres toman el control de mis piernas, cuando empiezan los espasmo y no soy capaz de manejar mis propias manos, cuando para sonreír primero suena dos veces la mandíbula mientras se coloca.
Me desgarra el corazón saber que no sé lo que he dicho, o has dicho hace tan sólo 10 minutos. No tener la más mínima coordinación y pasarme el día agotada.
Es como saber todas las respuestas pero haberse quedado sin voz. Sé que valgo más, que puedo más y sobretodo sé que necesito más, pero cuando un cuerpo limita una mente… ¿Cómo afrontas cada nuevo día?
He llegado a la certeza que sólo existen dos tipos de días, los malos y los peores.